24 mayo 2010

Análisis Técnico. Análisis Fundamental.

Hubo un tiempo en el que me ganaba la vida como bancario, que no banquero, y mantenía frecuentes reuniones con directores financieros de empresas.

Era habitual que en el curso de esas reuniones surgiera en la conversación la pregunta de cómo ¨veía¨ el dólar, otra divisa o incluso algún valor bursátil.

Mi respuesta, siempre he sido un chico aplicado, era un compendio de fibonaccis, resistencias, soportes y Black-Scholes por un lado y cifras macro (también micro y sectoriales en el caso de las acciones), índices de confianza y consensos varios por otro, los cuales, por supuesto, encontrábamos a primera hora de la mañana, enviados por los expertos de cabecera, en nuestro ordenador del despacho ( bueno, dejémoslo en ¨box¨).

Pero claro, a fuerza de reuniones y almuerzos, la relación con estos clientes, en algunos casos, se volvía más personal y desenfadada y mi contestación a este tipo de preguntas solía ser algo así:

-¨Pero tú crees que si yo supiera realmente lo que va pasar con (poned la divisa o acción de Bolsa que más os guste), me iba a levantar a las siete y media de la mañana, ponerme una corbata, y aguantar a mi jefe y al ¨pesao¨ de tu tesorero¨ (que no se me enfade ningún tesorero, pues, si son muy pesados con el Banco es que están haciendo bien su trabajo).

A todos los que nos va esto de la economía nos encanta hacer predicciones,  este blog es prueba de ello, pero valga esta anécdota personal para reflexionar sobre el valor de las opiniones de expertos y aficionados varios. Si es mucho o poco, lo dejo a vuestra consideración.

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