16 noviembre 2011

¿Cederá Alemania?

Pienso que Alemania, y con ella Holanda y Finlandia, cederán a la presión y acabarán aceptando una compra masiva de deuda por parte del BCE.

El “apalancamiento” del EFSF se está revelando como una tarea difícil y, de tener éxito, llevará tiempo.

La intención de una reforma de los Tratados Europeos, que sería necesaria para los Eurobonos, vistas las experiencias en el pasado, se antoja imposible de llevar a cabo en un tiempo razonable. Lo mismo cabe decir de una posible solución creando una Europa de dos velocidades con dos “Euros” distintos.

La situación se ha “podrido” a la velocidad esperada por casi todo el mundo excepto los políticos y analistas de cabecera de los medios de comunicación de masas.

Con el Bono Italiano en el 7%, el Español acercándose a esa cifra y con Francia y Bélgica perdiendo la confianza de los inversores en su deuda, como reflejan sus diferenciales con Alemania, ya no hay tiempo para reformas y proyectos complejos.

Queda espacio tan sólo para medidas que puedan ser tomadas en un plazo de pocas semanas y que, bajo mi punto de vista, solo podrían ser tres:

-Una ampliación importante (al menos triplicando las cantidades actuales) de la dotación económica de EFSF. Vistos los problemas con el compromiso inicial no se puede ser optimista respecto a esta vía.

-La salida del Euro de algún, o algunos estados de la Eurozona. Aunque no fuera cierto, esta situación se vendería como consecuencia directa de la intransigencia alemana y sin duda Angela Merkel no quiere pasar a la historia como “la mujer que destruyó el Euro”.

-La compra masiva de deuda por parte del BCE, para muchos ilegal, pero no es más ilegal comprar mucha que poca  y ésto ya se está haciendo, es la alternativa más probable, que no por ello es la mejor, y no es de ninguna manera, como algunos piensan, una solución definitiva. También, sin duda, es la más “popular” entre los intervencionistas de todas las ideologías como diría Hayek.

Leemos que Alemania exigiría contrapartidas, pero la formalización de las mismas conllevaría, de nuevo, un dilatado trámite legal, con lo que en realidad serán meras promesas realizadas por gobernantes que, aunque tengan el propósito de cumplirlas, y eso es mucho suponer, no sabemos siquiera si van a seguir en el poder o contarán con los apoyos suficientes en el momento de convertirlas en leyes.

Así pues, Alemania se tapará la nariz, se venderá al pueblo alemán la dureza y el rigor de compromisos adquiridos por los países con problemas, y se aplazará el problema unos meses más…